Acuerdos extrajudiciales: cómo evitamos que tu divorcio se convierta en una batalla
En un divorcio, ganar rara vez es lo importante. Lo importante es salir con un acuerdo justo, ejecutable y que no destroce a ninguna de las partes ni — sobre todo — a quienes están alrededor. Por eso nuestro trabajo empieza siempre intentando una solución extrajudicial.
Qué es un acuerdo extrajudicial
Un acuerdo extrajudicial es un convenio firmado por ambas partes —y por sus abogadas— en el que se regulan todos los aspectos de la ruptura: custodia y régimen de visitas de los hijos, pensión de alimentos, uso de la vivienda familiar, reparto de bienes, pensión compensatoria si procede. Una vez firmado, se eleva ante notario (en caso de divorcio sin hijos menores no comunes) o se presenta como Convenio Regulador para su aprobación judicial.
La diferencia con un proceso contencioso no es solo procesal: es vital. En un acuerdo extrajudicial las decisiones las toman las dos partes, no un juez que conoce el caso en quince minutos.
Por qué funciona
Es más rápido. Un divorcio de mutuo acuerdo ante notario puede resolverse en tres semanas. Un contencioso, fácilmente entre uno y dos años.
Es más barato. Sin tasas judiciales prolongadas, sin múltiples sesiones, sin peritos contradictorios, sin recursos.
Es más predecible. Las dos partes saben exactamente qué firman. Nadie se sorprende con la sentencia.
Protege a los hijos. Cuando los padres llegan a un acuerdo, los niños no se ven arrastrados a un campo de batalla. La diferencia se nota durante años.
Cómo trabajamos para alcanzar el mejor acuerdo
1. Escuchamos primero. Antes de redactar nada, dedicamos tiempo a entender qué te importa realmente y qué es negociable y qué no. La gente suele descubrir que sus prioridades reales no son las que pensaba.
2. Hablamos con la otra parte (o con su abogada/o). El tono importa. Una llamada profesional y respetuosa abre puertas que una carta amenazante cierra para siempre.
3. Identificamos los puntos de encuentro antes que los de fricción. En casi todos los divorcios hay un 70% de cosas en las que las partes coinciden. Trabajar ese 70% primero reduce el conflicto del 30% restante.
4. Buscamos soluciones creativas. A veces la vivienda se vende; a veces se hace una compensación cruzada con otros bienes; a veces se establece un uso temporal con revisión a futuro. Cada familia es distinta.
5. Redactamos un convenio sólido. Un convenio mal redactado es un conflicto futuro garantizado. Cláusulas de revisión, garantías de pago, mecanismos de resolución de discrepancias: todo previsto.
Cuándo no es viable
Hay situaciones en las que el acuerdo extrajudicial no procede: violencia de género o intrafamiliar, ocultación de bienes, desequilibrio de poder muy marcado, o cuando una de las partes se niega de forma absoluta a negociar. En esos casos el camino es el judicial, y también te acompañamos.
Pero nuestra experiencia es clara: en la mayoría de los divorcios, incluso en los que llegan a nuestro despacho cargados de rencor, hay margen para un acuerdo si se trabaja bien. Y cuando se consigue, todos ganan.
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