Animales que sanan: terapias asistidas y el impacto real de nuestras mascotas

Mascotas 2 de junio, 2026

Animales que sanan: terapias asistidas y el impacto real de nuestras mascotas

Quien convive con un animal lo sabe sin necesidad de estudios: la presencia de una mascota cambia cómo vivimos, cómo nos relacionamos y, en muchos casos, cómo sanamos. La ciencia confirma cada año más lo que la intuición ya sabía.

Mucho más que compañía

Más de la mitad de los hogares españoles convive con al menos una mascota. Y desde la reforma del Código Civil de 2022, los animales dejaron de ser cosas para convertirse en seres vivos dotados de sensibilidad, con un estatus jurídico propio que cambia cómo se decide sobre ellos en separaciones, herencias y responsabilidades civiles.

Pero ese reconocimiento legal solo refleja una realidad mucho más profunda: nuestras mascotas son agentes de cambio en la salud física, emocional y social de las personas con las que viven.

Qué son las terapias asistidas con animales

Las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) son programas estructurados en los que un profesional de la salud o la educación trabaja con un animal —habitualmente un perro entrenado, pero también caballos, gatos o conejos— para alcanzar objetivos terapéuticos, educativos o sociales concretos.

No se trata de “jugar con un perrito”: son programas diseñados, evaluados y supervisados por equipos profesionales. Se diferencian de las visitas lúdicas en que cada sesión tiene un objetivo medible y un seguimiento clínico.

Cuatro beneficios documentados

1. Beneficios sociales. Reducen el aislamiento, fomentan la interacción y mejoran las habilidades comunicativas. En residencias de mayores, las visitas con perros aumentan de forma medible la sociabilización y reducen los episodios depresivos.

2. Beneficios terapéuticos. Bajan la presión arterial, regulan los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y estimulan la producción de oxitocina, dopamina y serotonina. El efecto fisiológico está documentado desde los años 80.

3. Beneficios pedagógicos. En aulas con menores con TEA, TDAH o dificultades de aprendizaje, la presencia de un perro de terapia mejora la atención sostenida, la motivación y la adquisición de hábitos. La lectura asistida con perros es uno de los programas con más respaldo.

4. Beneficios lúdicos. A veces se subestima, pero el juego es terapia. La risa, el contacto y la complicidad con un animal son herramientas potentes contra la apatía y la rumiación mental.

Animales en la lucha contra la violencia de género

Uno de los frentes menos visibles pero más importantes. Muchas víctimas de violencia de género retrasan o evitan abandonar el hogar por no dejar atrás a su animal: el maltratador suele utilizarlo como herramienta de coacción (“si te vas, le haré daño”).

Por eso cada vez más casas de acogida y centros de atención integral admiten mascotas, y existen redes especializadas que dan alojamiento temporal a los animales mientras la víctima se reorganiza. En el proceso de recuperación posterior, la presencia del animal acelera la reconstrucción del vínculo afectivo y la autoestima.

Jurídicamente, las leyes recientes reconocen al animal como víctima colateral de la violencia y permiten incluirlo en órdenes de protección y medidas cautelares.

Animales en el tratamiento de enfermedades

Oncología pediátrica. Hospitales como el Sant Joan de Déu o el Niño Jesús incorporan perros de terapia en sesiones con menores en tratamiento. Los niños toleran mejor los procedimientos invasivos y reducen los niveles de ansiedad anticipatoria.

Alzheimer y demencias. El contacto con animales estimula la memoria episódica, mejora la orientación temporal y reduce los episodios de agitación. Algunas unidades especializadas tienen “perros residentes”.

Trastornos del espectro autista. Los perros de asistencia mejoran la conducta social, reducen las conductas estereotipadas y proporcionan un anclaje sensorial que facilita la regulación emocional.

Salud mental. Cada vez más programas integran animales en el tratamiento de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático en veteranos y víctimas de trauma, y trastornos de la conducta alimentaria.

Lo que la ley reconoce hoy

La reforma del Código Civil de 2022 (Ley 17/2021) consolidó tres cambios clave:

• Las mascotas son seres sintientes, no objetos. No se reparten como un mueble.

• En caso de divorcio o separación, el juez decide su custodia atendiendo al bienestar del animal y a las circunstancias de cada miembro de la familia.

• Las medidas de protección contra la violencia doméstica pueden incluirles.

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