Cómo repartir los gastos veterinarios tras la separación
Uno de los conflictos más habituales después de una separación con mascota es saber quién paga qué. Los gastos veterinarios pueden ser inesperados y elevados, y si no se ha regulado previamente cómo se reparten, pueden generar disputas importantes entre los ex-cónyuges.
La reforma del Código Civil de 2022 establece que el convenio regulador puede incluir los términos relativos al cuidado de las mascotas. Esto significa que es posible —y muy recomendable— pactar por escrito cómo se van a gestionar estos gastos.
Gastos ordinarios vs. extraordinarios
Al igual que ocurre con los gastos de los hijos, conviene distinguir entre dos tipos de gastos veterinarios:
- Gastos ordinarios: revisiones anuales, vacunas, antiparasitarios, alimentación especial prescrita. Son predecibles y se pueden presupuestar.
- Gastos extraordinarios: intervenciones quirúrgicas, tratamientos de enfermedades graves, urgencias veterinarias. Son imprevisibles y pueden suponer cientos o miles de euros.
¿Cómo se puede regular esto en el convenio?
Las fórmulas más habituales que recogemos en los convenios reguladores son:
- Reparto 50/50 de todos los gastos veterinarios
- La parte que tenga la custodia asume los ordinarios; los extraordinarios se reparten
- Se establece un límite: los gastos superiores a X euros requieren acuerdo previo de ambos
- Se crea un fondo común para gastos veterinarios imprevistos
¿Qué pasa si no llegamos a un acuerdo?
Si no hay acuerdo previo, en caso de conflicto tendrá que decidir el juez. La tendencia actual es responsabilizar de los gastos ordinarios a quien tenga la custodia del animal, y compartir los extraordinarios. Para evitar estos conflictos, lo mejor es incluir siempre una cláusula específica sobre la mascota en el convenio de divorcio.
¿Quieres incluir a tu mascota en el convenio de divorcio?
Te ayudamos a redactar las cláusulas necesarias para evitar conflictos futuros.
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